Familia, Infantil.

Gritar a tus hijos, que efectos tiene?

27 Nov , 2017  

El efecto de los gritos en los hijos

Si lo analizamos, gritar es una forma de castigar. Muchas veces recurrimos a los gritos como una forma de lograr que los niños hagan lo que nosotros queremos, cuando todo lo demás ha fracasado.

En esos momentos olvidamos que el verdadero objetivo de la disciplina no es controlar, sino guiar a nuestros hijos, favoreciendo el aprendizaje y el desarrollo de habilidades sociales; es ayudar a que el niño aprenda las reglas que le permitan la convivencia en sociedad, sin perder su originalidad y sin tener que romperle el espíritu para lograrlo. Forzar a un niño a obedecer nada tiene que ver con eso.

Es muy común que, cuando le gritas a tus hijos, se establezca un círculo vicioso: no es que te guste gritarles, pero cuando tus hijos se portan mal, intentas de todo y, poco a poco, tu paciencia se debilita; la frustración toma el control y…  cuando menos te das cuenta, ya estás gritando.

 

Está comprobado científicamente

Muchas veces se piensa «si total por un par de gritos, qué le va a pasar», pero está comprobado científicamente los efectos que tienen los gritos en la infancia sobre los niños.

La Universidad de Pittsburgh y la Universidad de Michigan han colaborado en un estudio conjunto, publicado por la revista Child Development, en el que han hecho un seguimiento del comportamiento de casi mil familias compuestas por padre, madre e hijos de entre l3 y 14 años.

El 45% de las madres y el 42% de los padres admitieron haber gritado y en algún caso insultado a sus hijos. Los investigadores comprobaron los efectos de esa violencia verbal sobre los niños y encontraron que habían desarrollado diversos problemas de conducta en el año sucesivo comparado con los niños que no habían recibido gritos.

Gritar baja el autoestima de tu hijo

Los problemas van desde discusiones con compañeros, dificultades en el rendimiento escolar, mentiras a los padres, peleas en el colegio, robos en tiendas y síntomas de tristeza repentina y depresión.

Los efectos de los gritos

Los gritos no dejan secuelas físicas, pero sí psicológicas y emocionales. Crecer con un patrón familiar donde los gritos son moneda corriente les hace inseguros, retraídos y acaban creyendo que es la única manera de hacerse valer, sometiendo a otro a gritos.

  • Gritar rara vez resuelve la situación; puede hacer que los niños obedezcan por un corto tiempo, pero no los hará corregir su comportamiento o sus actitudes.
  • Les enseña a temer en lugar de entender las consecuencias de sus acciones
  • Gritar confunde a los niños. La mayoría de los padres enseña que se trata de una conducta inaceptable; entonces ¿cómo es que mamá está gritando? De la misma forma en que no se puede enseñar a no pegar pegando, no se puede enseñar a no gritar gritando.
  • Algunas investigaciones señalan que gritar hace que los niños sean más agresivos, física y verbalmente.
  • Por lo en general, gritar es una expresión de enojo; atemoriza a los niños y los hace sentir inseguros.
  • Cuando los gritos incluyen insultos verbales, puede calificarse como abuso emocional. Se ha demostrado que esto tiene efectos negativos  a largo plazo, como ansiedad, baja autoestima y aumento de la agresión.

Quizá lo más grave es que, según han encontrado algunos psiquiatras infantiles, gritarle a tus hijos puede dañar sus cerebros, así como lastimar sus oídos. Gritar provoca una reacción fisiológica tanto en los padres como en los niños.

 

¿Qué puedes hacer?

  • Establece en casa el hábito de hablar de las emociones. Mucha gente sólo conoce 2 emociones: “bien” y “mal”. Al  reconocer todas las emociones le estás enseñando a tus hijos que todas son parte de nuestro repertorio humano. Entonces serán capaces de reconocer emociones “negativas” como la ira, de la que se puede aprender si se maneja adecuadamente.
  • Habla de su mal comportamiento con calma, pero con firmeza; todos los niños se portan mal de vez en cuando – eso es parte de crecer. Háblales de una manera firme y respetuosa, que deje intacta su dignidad, pero que deje en claro que ciertas conductas no son aceptables.
  • Evita los castigos y las  amenazas, que crean más sentimientos de enojo, resentimiento y conflicto, humillan y avergüenzan a los niños, haciendo que se sientan inseguros. Utiliza, en cambio, las consecuencias naturales de sus acciones.
  • Permite que tus hijos sepan lo que esperas de ellos usando un lenguaje simple: «Por favor, guarda tus juguetes ahora».
  • Utiliza un lenguaje positivo: «Cuando hayas guardado tus juguetes, puedes salir a jugar con tus amigos».
  • Dile qué debe hacer en lugar de qué no hacer: «Habla en voz baja», en lugar de «¡Deja de gritar!»

Finalmente, recuerda: si a pesar de todos tus esfuerzos llegas a gritar, acéptalo y discúlpate. Así tus hijos aprenderán una importante lección: todos cometemos errores; entonces debemos disculparnos y, siempre que sea posible, enmendar el error.


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Kimelly Ruiz

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