Alimentación.

La Anorexia, Trastorno silencioso

7 Ene , 2017  

Anorexia definición

La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. Se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos.

Las personas diagnosticadas de anorexia nerviosa presentan un índice de masa corporal (IMC) y peso corporal muy inferiores a los correspondientes a su edad, altura y sexo (por debajo de 18-19 se considera bajo peso y de 17 infrapeso severo).

Este bajo índice de peso corporal viene ocasionado en más del 50% de los pacientes, además de por la privación alimentaria, por el abuso descontrolado de laxantes o diuréticos, generación de vómito autoinducido y sesiones de ejercicio extenuantes con el fin de perder peso

 

Causas

Hay muchas ideas diferentes sobre las causas de estos dos trastornos aunque es necesario señalar que no todas son aplicables a cada paciente.

  • Presión social

En las sociedades que no valoran la delgadez, estos trastornos de la conducta alimentaria son realmente raros. Entre las personas cercanas a las escuelas de ballet, donde la delgadez se valora de forma extrema, son muy frecuentes. Generalmente, en la cultura occidental «lo delgado es bello». La televisión, los periódicos y las revistas estan llenos de fotografías e imágenes de hombres y mujeres jóvenes, atractivos y delgados. Estos medios de comunicación continuamente nos presentan dietas milagrosas y planes de ejercicio que nos permitan moldear nuestros cuerpos según el patrón de esas figuras idealizadas artificiales. Como resultado, casi todo el mundo hace dieta en algún momento u otro. Es fácil ver como esta presión social puede dar lugar a que algunas mujeres jóvenes hagan una dieta excesiva y eventualmente desarrollen anorexia.

 

 

  • Control

Se ha dicho que el hacer dieta puede llegar a ser una actividad muy satisfactoria. Casi todos nosotros conocemos la sensación de satisfacción que se experimenta al comprobar en la pesa que hemos perdido un par de kilos. Es agradable el sentir que hemos conseguido controlarnos de un modo claro y visible. Este hecho puede ser especialmente satisfactorio para las niñas en la etapa de la adolescencia ya que pueden creer que el peso es la única parte de sus vidas sobre la cual ellas tienen algún control. Así, es fácil ver hasta que punto la dieta puede ser un fin en sí mismo, más que sólo una forma de perder peso.

  • Pubertad

Una niña con anorexia puede perder o bien no llegar a desarrollar por completo algunas de las características físicas de una mujer adulta, tales como el vello púbico, los pechos y los ciclos menstruales. Como resultado, la paciente puede parecer muy joven para su edad. El hacer dieta puede por tanto ser visto como una forma de diferir en el tiempo o evitar algunas de las demandas de madurez, especialmente las sexuales. Desafortunadamente, esta condición hace difícil a la paciente el alcanzar la madurez y el autoconocimiento que implica el afrontar los problemas que conlleva el crecer.

  • Familia

El comer es una parte muy importante de nuestra vida de relación con los demás. El aceptar alimentos suele dar placer al que los ofrece mientras que rechazarlos generalmente causa ofensa. Esto es particularmente importante en las familias. Algunos niños y adolescentes pueden descubrir que decir no a los alimentos es la única forma de que disponen para expresar sus sentimientos o para tener alguna influencia en su familia.

  • Depresión

Muchos de nosotros conocemos la experiencia de comer cuando nos encontramos trastornados o incluso cuando estamos aburridos. Muchas pacientes con bulimia tienen síntomas depresivos y puede ser que sus atracones se iniciaran como una forma de afrontar su sentimiento de infelicidad. Sentirse rellenos e hinchados puede hacer empeorar esos sentimientos mientras que vomitar y purgarse añaden un sentimiento de culpa y de tristeza.

 

  • Trastornos

Todos nosotros tenemos diferentes formas de reaccionar ante las cosas malas que nos pasan en nuestras vidas. En algunas personas, la anorexia y la bulimia parecen haber sido desencadenadas por algún acontecimiento desagradable (tal como la ruptura de una relación sentimental). En ocasiones, no se trata de un acontecimiento negativo sino solamente de uno importante, como puede ser el matrimonio o dejar el domicilio familiar.

 

Signos de la anorexia

Existen determinados signos y síntomas que hacen sospechar que una persona puede estar padeciendo anorexia nerviosa, no obstante, el diagnóstico, tratamiento y seguimiento siempre deben ser realizados por un profesional sanitario especialista. Estos signos son:

  • Pérdida excesiva de peso en un corto espacio de tiempo.
  • Sentimiento constante de obesidad no fundado y deseo férreo de seguir adelgazando, con control activo (mirarse repetidamente al espejo, pesarse varias veces al día, contar las calorías…).
  • Retraso del crecimiento y desarrollo (en niños y adolescentes).
  • Alteraciones de la menstruación o ausencia de esta.
  • Realización de ejercicio físico constante y excesivo.
  • Empleo de ropa holgada, principalmente pantalones.
  • Evitar comidas en compañía.
  • Huir de la mesa después de comer.
  • Disimular la comida para no ingerirla (partir en trozos pequeños y esparcirla por el plato, tirarla al suelo, esconderla…).
  • Aislamiento progresivo y pérdida de vínculos sociales.
  • Alteraciones anímicas con tendencia a la depresión y la ansiedad.
  • Obsesión por el contenido calórico de todo lo que se consume, tomando solo alimentos bajos en calorías.
  • Empleo no controlado de diuréticos y laxantes.
  • Baja autoestima.

 

Síntomas de la anorexia

En el ámbito clínico los principales síntomas de anorexia nerviosa son:

  • Sequedad de la piel, con posibilidad de presencia de grietas.
  • Aparición de vello fino (lanugo) en mejillas, espalda, muslos y antebrazos.
  • Pigmentación amarillenta en la piel, principalmente en las plantas de los pies y las palmas de las manos. Esto se debe a un aumento de carotenos en sangre (precursores de la vitamina A) por un trastorno en su metabolismo.
  • Extremidades frías.
  • Uñas quebradizas y caída de cabello.
  • Hipertrofia de las glándulas salivares, como las glándulas parótidas y las glándulas submandibulares.
  • Alteraciones dentales, con tendencia a la corrosión del esmalte dental y presencia de caries. Esto es especialmente patente en pacientes que se purgan a través de la autoinducción del vómito.
  • Alteraciones gastrointestinales: flatulencia, hinchazón, dolor abdominal y estreñimiento (excepto si se emplean laxantes que pueden ocasionar diarreas que alteran el equilibrio electrolítico).
  • Alteraciones cardiovasculares: tensión baja (hipotensión), descenso de la frecuencia cardiaca (bradicardia), alteraciones del ritmo cardiaco (arritmias), etcétera.
  • Alteraciones del riñón: indicativos de un mal funcionamiento. Pueden encontrarse niveles de potasio bajos (hipopotasemia), niveles elevados de compuestos derivados del nitrógeno (azotemia), y elevación de los niveles de creatinina sérica.
  • Hemograma: niveles bajos de glóbulos rojos (anemia) y glóbulos blancos (leucopenia).
  • Niveles bioquímicos: niveles bajos de glucosa (hipoglucemia), aumento de triglicéridos, transaminasas y del proteinograma general, así como del colesterol (hipercolesterolemia). Si el paciente, además, suele emplear purgantes, enemas, o se autoinduce el vómito, existen otros parámetros específicos alterados.

 

Tratamientos

Los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la malnutrición y los trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar se intenta conseguir un rápido aumento de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios, ya que pueden implicar un mayor riesgo de muerte. Pero una recuperación total del peso corporal no es sinónimo de curación. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse como tal. El tratamiento debe basarse en tres aspectos:

  • Detección precoz de la enfermedad: conocimiento de los síntomas por parte de los médicos de atención primaria y de los protocolos que fijan los criterios que el médico debe observar.
  • Coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología y pediatría.
  • Seguimiento ambulatorio una vez que el paciente ha sido dado de alta, con visitas regulares. Las hospitalizaciones suelen ser prolongadas, lo que supone una desconexión del entorno que puede perjudicar el desarrollo normal del adolescente. Por ello son aconsejables, siempre que se pueda, los tratamientos ambulatorios.

 

El ingreso en un centro médico es necesario cuando:

  • La desnutrición es muy grave y hay alteraciones en los signos vitales.
  • Cuando las relaciones familiares son insostenibles y es mejor aislar al paciente.
  • Si se agravan los desórdenes psíquicos.

 

El tratamiento ambulatorio es eficaz cuando:

  • Se detecta de manera precoz.
  • No hay episodios de bulimia ni vómitos y existe un compromiso familiar de cooperación.

De esta manera se inicia el tratamiento con la realimentación, que en ocasiones puede provocar molestias digestivas, ya que el cuerpo no está acostumbrado a ingerir alimentos. Con el tiempo se restablece la situación biológica y vuelve la menstruación.

Después comienza el tratamiento psicológico, que intenta reestructurar las ideas racionales, eliminar la percepción errónea del cuerpo, mejorar la autoestima, y desarrollar las habilidades sociales y comunicativas entre el enfermo y su entorno.

La familia debe tomar parte de manera activa en el tratamiento porque en ocasiones el factor desencadenante de la enfermedad se encuentra en su seno y, además, la recuperación se prolonga inevitablemente en el hogar.

 

Medicación

No hay medicación específica para la anorexia nerviosa. Pueden preinscribirse medicamentos para el control de la ansiedad, antidepresivos o para el control de los impulsos obsesivo-compulsivos.

Los inhibidores selectivos de serotonina, un tipo de antidepresivo, pueden solamente ser prescritos cuando el peso corporal del paciente es al menos 95% normal para su altura y edad. Por su parte, el olanzapine, es un medicamente diseñado originariamente para tratar la psicosis, pero que puede ser de gran ayuda para los casos de pacientes con una ansiedad excesiva sobre su dieta y peso.

Una buena educación dietética desde la infancia ayuda a prevenir la aparición de esta grave alteración de la conducta alimentaria. Además, detectar y tratar precozmente la anorexia mejora mucho su pronóstico.

 

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Kimelly Ruiz

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