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Síndrome de Estocolmo reacción psicológica

23 Nov , 2017  

Síndrome de Estocolmo

síndrome de Estocolmo se presenta cuando una persona se ha identificado de manera inconsciente con su agresor/captor. Es un estado psicológico donde la víctima detenida en contra de su propia voluntad desarrolla una relación de complicidad con la persona que la ha secuestrado.

La mayoría de las víctimas que han sufrido secuestros hablan con desprecio, odio o indiferencia de sus captores

De hecho, un estudio con más de 1.200 personas en toma de rehenes realizado por el FBI demostró que el 92% de las víctimas no desarrolló el Síndrome de Estocolmo.

Sin embargo, hay una parte de ellas que muestra una reacción diferente hacia sus captores.

Características del Síndrome de Estocolmo

Cuando una persona ha sido privada de libertad y retenida en contra de su voluntad, permaneciendo en condiciones de aislamiento estimular y en compañía exclusiva de sus captores, por supervivencia puede desarrollar un lazo afectivo hacia ellos.

Se trata del conjunto de mecanismos psicológicos, los cuales permiten formar un vínculo afectivo de dependencia de las víctimas hacia sus captores, de modo que asumen las ideas, motivaciones, creencias o razones que emplean los secuestradores para privarlas de libertad.

Síntomas del Síndrome de Estocolmo

  • Las víctimas se comportan de manera característica y singular. Es una reacción individual e idiosincrásica que no puede generalizarse.
  • Sin embargo, su actuación responde a un mecanismo de defensa por parte de la víctima, de manera que acaba identificándose con su secuestrador.
  • La situación traumática y estresante vivida coloca a la víctima en una posición pasivo-agresiva frente al captor, de manera que actúa de manera defensiva a partir del instinto de supervivencia.
  • Hay que tener en cuenta que el hecho de perder la libertad porque otro lo impone acaba posicionando a las víctimas en una situación de desequilibrio e inestabilidad.
  • Se colocan en una situación de incertidumbre que causa angustia, ansiedad y temor en la víctima. Las somete a su dependencia y condiciona su vida en todos los sentidos.

Dado que las únicas situaciones posibles son rebelarse o aceptarlo y la rebelión puede traer consecuencias desagradables, la opción menos mala es la que puede llevar a la víctima al Síndrome de Estocolmo.

Las reacciones que forman parte de dicho síndrome se consideran una de las múltiples respuestas emocionales que un individuo puede presentar a raíz de la vulnerabilidad e indefensión producida durante el cautiverio.

Es una respuesta poco usual pero necesariamente ha de conocerse y comprenderse, dado que muchas veces se ha tergiversado denominándola y considerándola como una enfermedad. Al ser liberadas, la imposibilidad de identificarse como víctimas ante lo sucedido y los sentimientos de comprensión hacia el captor muestra la disociación propia de este fenómeno.


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Jose Luis Garcia

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